miércoles, 29 de junio de 2011

FLOREAL RUIZ UN EXQUISITO


Cuando escucho a Floreal Ruiz tengo la sensación que el cantor lo hace de un modo tan natural y espontáneo que parecería estar sentado en una silla conversando informalmente, y las notas surgen de su garganta sin ningún esfuerzo. El timbre y la coloratura de su voz me resultan sonidos cotidianos, no hay estridencias ni falsos recursos, lo hace de la manera más difícil, sencillamente.

Es, sin duda, un cantor sutil, delicado, de una excelente dicción que permite entender no sólo la letra sino también su dramatismo.

Fue una de las grandes voces del cuarenta, y paradójicamente, su reconocimiento definitivo lo logró con el transcurso de los años, no en su momento de plenitud cuando integraba la orquesta de Aníbal Troilo. Esto se debió a dos motivos. Primero, porque en la década del cuarenta surgieron muchísimos cantores de un nivel excepcional; segundo, porque a él le tocó reemplazar en la orquesta de "Pichuco" a Francisco Fiorentino y actuar al lado del exitoso Alberto Marino, que era el cantor de moda.

Floreal Ruiz cantó siempre bien, aún en los últimos años de su carrera. Murió cantando.

Nació en el porteño barrio de Flores, hijo de un anarquista al que debe su original nombre. El padre, hombre severo y de fuertes convicciones ideológicas lo echó de su casa por querer ser cantor: «ser cantor es ser cafishio –decía- y no quiero cafishios en mi casa».

Fue en su juventud amigo del alma de Hugo del Carril, junto al cual cometió sus primeros pecados de bohemia y haciendo serenatas para los eventuales amantes que los contrataban.

Su carrera profesional se inicia en la radio y en 1938 es vocalista de la orquesta de José Otero con quien graba, en 1939, la "Marcha del Club Platense" de fútbol. Actuaba con el seudónimo Fabián Conde.

En 1942 debuta con su nombre real en una actuación en Radio Prieto. Su padre lo va a ver y allí se produce la reconciliación.

En 1943 ingresa en la orquesta de Alfredo de Angelis con quien graba ocho temas, el primero fue "Marioneta" (de Juan José Guichandut y Armando Tagini) el 23 de julio, que resultó ser su tango más representativo ya que luego lo graba con Aníbal Troilo y José Basso.

Al año siguiente y a pedido del ya consagrado Alberto Marino, Aníbal Troilo lo contrata para su orquesta, dejando 31 registros memorables, entre los cuales se destacan los tangos "Naranjo en flor", "De todo te olvidas", "La noche que te fuiste", "Equipaje" y los valses "Flor de lino" y "Romance de barrio". Todos ellos, a mi gusto, clásicos de nuestra música ciudadana.

En 1948 se desvincula de la orquesta de Troilo y, por motivos exclusivamente económicos, ingresa en la orquesta de Franciso Rotundo. De esa época podemos destacar los tangos "Aquel tapado de armiño", grabado el 6 de julio de 1950, y al año siguiente "Sobre el pucho" y "El viejo vals", a dúo con Enrique Campos. De esta etapa quedaron 25 registros discográficos.

Luego de siete años con Rotundo pasa a la orquesta de José Basso, con quien graba cuarenta temas. Su voz mantenía la calidad y el estilo de siempre, pero con un tono más bajo. Sus versiones de "Muriéndome de amor", "Vieja amiga" y "Como dos extraños", son excelentes.

A principio de la década del sesenta ya es un solista consagrado. Desde 1966 hasta su muerte graba 45 temas más acompañado por las orquestas de Jorge Dragone, Luis Stazo, Osvaldo Requena y la Orquesta Típica Porteña dirigida por Raúl Garello. Con esta última, en 1977, produce quince registros, demostrando un buen gusto y una creatividad vocal extraordinaria, pese a la declinación de su garganta. Sus interpretaciones de los tangos "Buenos Aires conoce", "Y no puede ser", "Perfume de mujer", "Cuándo volverás" y "Divina" resultan conmovedoras, y es el gran final de la carrera artística de un brillante cantor.

Admirado por las nuevas generaciones tangueras, es el modelo de una forma de sentir e interpretar nuestro tango.

sábado, 25 de junio de 2011

SE INAUGURO EL MONUMENTO A GARDEL EN BAHIA BLANCA


Sonriente, levemente inclinado sobre la espalda y ocupando uno de los bordes del banco de hierro y madera, la figura del cantor Carlos Gardel es parte desde hoy del paisaje urbano de la primera cuadra de calle O'Higgins, a pocos metros del histórico y centenario hotel Muñiz donde se alojara Carlos Gardel en ocasión de sus últimas actuaciones en nuestra ciudad.

La obra formo parte de un emprendimiento impulsado por el empresario de espectáculos José Valle y fue realizada por el artista Guido Llordi utilizando resina y fibra de vidrio. "Estamos concretando homenajes por los 121 años del nacimiento de Gardel con la idea de ubicar su estatua en varias ciudades. Elegimos a Bahía Blanca para comenzar porque la considero la capital provincial del tango", explicó Valle.

Esa calificación deriva de la gran cantidad de espectáculos de tango que alberga la ciudad durante el año, así como el haber sido cuna de artistas como Juan Carlos Cobián, Carlos di Sarli,Francisco Amor, Juan Carlos Cobos, Marambio Catan y Roberto Achával, entre otros.

Carlos Gardel actuó en Bahía Blanca en cuatro oportunidades. Integrando el dúo con José Razzano lo hizo en 1918 y 1924 en el Teatro Municipal y en el Palace Theatre (Brown 162); y como solista en 1930 y 1933, en la sala del Palacio del Cine (Chiclana 174). Existen versiones que lo ubican visitando la ciudad en otras dos ocasiones, aunque por razones ajenas a su calidad de artista.

Por la noche el Histórico Teatro Municipal de Bahía Blanca presento un lleno total, para disfrutar de un espectacular show de tango que dio comienzo con la actuación de Gaby “La voz sensual del tango”. La morocha Bahiense hizo gala de su magnífica voz, sin duda una de las más dulces, consiguiendo transmitir todo un cúmulo de sensaciones impresionantes con un peculiar fraseo cargado de gran profundidad, tanto de contenido como de sentimientos, Es de destacar la gran actuación de los bailarines Jesús Velázquez y Mariana Castro y de los bahienses Gustavo y Natalia. El espectáculo continuó con una serie de interpretaciones magistrales de Luis Filipelli “un cantor con perfume de glicinas” que al escucharlo nos retrotrae a Raul Berón, Angel Vargas, Luis Cardei, un lujo para nuestros oídos. El cierre estuvo a cargo del mítico Alberto Podestá, una leyenda del Tango Cantado que emocionó con su interpretación del Bazar de los Juguetes... una lágrima rozaba nuestras mejillas y el corazón herido palpitando en rauda galopada... el público de pie lo ovaciono en cada tema.

El Centro De Estudios de los Intereses Nacionales (CEIN) distinguió IN MEMORIAM a NÉSTOR BARBIERI y a ROBERTO ACHÁVAL.

Se entregaron reconocimientos a la trayectoria a: JORGE “PIPO” PALACIOS, VICTOR UNGARO, LUCÍA SANTUCCI de BORELLI, MÓNICA ODOUX y ALBERTO PODESTA. Por su labor en difusión de la cultura popular argentina a La ACADEMIA PORTEÑA DEL LUNFARDO y a los medios CANAL 7 DE BAHÍA BLANCA y RADIO NACIONAL BAHÍA BLANCA, el evento fue conducido por el histórico JUAN CARLOS BELTRAN

El escultor local Celso Biondo diseñó para la ocasión estauilllas con el rostro del zorzal que fueron elogiadas por sus receptores.

Noche de gala, de reencuentros y de promesas, revestida con el marchamo de la sensualidad y del buen gusto, de la tradición y en especial de la tan añorada camaradería, donde no hubo sosiego para el espíritu al someterlo a esa suerte de láudano que todo lo suaviza, matiza e iguala como es la música con mayúsculas.

domingo, 12 de junio de 2011

“HOMENAJE A CARLOS GARDEL EN BAHIA BLANCA”

“HOMENAJE A CARLOS GARDEL EN BAHIA BLANCA”

El viernes 24 de junio la ciudad de Bahía Blanca, en Argentina le rinde un merecido homenaje a Carlos Gardel, que comenzará a las 10,30 hs con el descubrimiento de una escultura del Zorzal criollo sentado en un banco de plaza en la semipeatonal de la calle O´Higgins frente al centenario hotel Muñiz. ¿Quién no ha querido retratarse con GARDEL? Las personas que compartan el banco junto al “morocho del abasto” se irán a su casa con el recuerdo de su eterna sonrisa, además el proyecto contribuirá con el embellecimiento de la ciudad y su riqueza cultural y turística.

En conmemoración del 76º aniversario del pase a la inmortalidad del mítico cantor y en el año 120 de su natalicio, el evento se coronará con un espectacular show de tango ”RECORDANDO A GARDEL” en el teatro Municipal, a las 21hs con la participación del mítico ALBERTO PODESTA “una gloria del tango”, Cantor de Miguel Caló, Francini y Pontier y Di Sarli, LUIS FILIPELLI “un cantor con perfume de glicinas”, GABY “La voz sensual del tango” y un espectacular elenco. Es de destacar que el reconocido historiador y escritor Dr. Eduardo Giorlandini disertará sobre las visitas de Gardel a Bahía Blanca.

La Academia Porteña del Lunfardo a través de su presidente Don José Gobello ha hecho pública su adhesión a este “RECORDANDO A GARDEL”.

José Valle, productor del evento, manifestó: “Yo soy gardeliano desde siempre, y me he pasado la vida difundiéndolo; Gardel es la definición exacta de Tango. Fue un cantor excepcional, un gran intérprete, el primero el incorporar gestos, guiñadas de ojos, silbidos a sus interpretaciones y además todo lo que pasaba por su garganta salía mejorado. Fue un dandy, un sibarita y un amante de los caballos de carreras. Cuando uno está en el exterior y le preguntan de dónde es y responde “Argentina”, inmediatamente la respuesta es la misma: "ah! Maradona, Evita, Gardel". Y para terminar te lo simplifico: los argentinos cada vez que queremos halagar a alguien le decimos “sos Gardel”. Hace unos dos años que vengo planificando colocar estatuas de Gardel en la mayor cantidad de lugares del país y el mundo que pudiera, y en lo posible lograr que esos monumentos no sean “fríos” sino que formen parte del paisaje de la ciudad. Es por eso que tomando como referencia la de Olmedo en Rosario decidí hacerla de ese modo. Es importante destacar que Gardel actuó en Bahía, recorrió sus calles, se alojó en el legendario hotel Muñiz de calle O´Higgins, que felizmente está en pié, siempre activo y que además cuenta con un óptimo mantenimiento. Decidimos que el primer monumento a Gardel de este estilo se realice en Bahía Blanca, por ser ésta una de las ciudades con mayores raíces tangueras, no hay que olvidarse que allí nacieron Carlos Di Sarli, Juan Carlos Marambio Catán, Armando Lacava, Roberto Achaval, Francisco Amor y Anibal Vitali entre otros, y que vivió mucho tiempo y elaboro su obra nada más y nada que menos que un gran creador de nuestro 2x4 como lo fue Juan Carlos Cobián, sin dejar de mencionar la actualidad de la música ciudadana en la ciudad, es por ello que yo la considero: la capital Provincial del Tango, por su rica historia y su excepcional presente”

En el evento se distinguirá por su trayectoria a diversas instituciones y personalidades de la Ciudad, reconocimiento otorgado por el Centro de Estudios de los Intereses Nacionales (CEIN).

La entrada general tendrá un valor de 25 pesos + un alimento no perecedero para el hogar MAMA MARGARITA.

Se efectuará un documental sobre el evento que dirigirá el reconocido cineasta Alberto Freinquel y conducirá el glorioso Juan Carlos Beltrán, que será emitido por la televisión local y nacional.

martes, 31 de mayo de 2011

PASCUAL CONTURSI

La letra de tango fue su creación, y con ella convirtió al tango en la canción sentimental de Buenos Aires. Le introdujo temas humanos de validez universal -la nostalgia, la melancolía, las frustraciones del amor, la ambición, la codicia, la decadencia y la injusticia-, aunque su universo específico fuera el de la vida prostibularia, con sus rufianes y rameras. En aquellas primeras décadas del siglo XX, el aluvión inmigratorio había traído a centenares de miles de hombres solos, que alimentaron un enorme mercado del sexo.
Trascendiendo a las letrillas livianas y picarescas del tango primitivo, Contursi, radicado por entonces en Motevideo, la capital del Uruguay, estableció entre 1914 y 1915 las nuevas coordenadas poéticas del género, que incluyeron como particularidad -en algunos casos- el relato de todo un argumento, desarrollado en unos pocos versos. Tal el caso de "De vuelta al bulín", que escribió en el '14 sobre notas musicales del pianista José Martínez. Contursi solía adosarles letras a tangos instrumentales de esa época, posteriormente identificada como "la Guardia Vieja".

Uno de esos casos fue el de "Lita", pieza del pianista Samuel Castriota, que con las estrofas de Contursi pasó a llamarse "Mi noche triste".

Hay cierto consenso en considerar a éste el primer tango canción, aunque de hecho no lo fue. Sin embargo, por su hondura, por la audacia de sus metáforas y por el perfecto encastre de los versos en la música tuvo la virtud de ser el heraldo de una nueva época para el tango. Fue también crucial que Carlos Gardel lo grabase en 1917, y que un año después se convirtiera en la gran atracción de una pieza teatral. En general, la relación con Gardel fue clave en la proyección de Contursi, porque halló así al óptimo intérprete de sus obras.

Nació en Chivilcoy, una ciudad rural de la fértil pampa argentina, 170 kilómetros al oeste de Buenos Aires, pero su familia se trasladó a los pocos años a la capital, estableciéndose en el antiguo y humilde barrio de San Cristóbal. Desde la adolescencia se sintió atraído por la vida artística. Escribía poemas y entonaba, acompañándose en guitarra, sus propias canciones. Y precisamente así dio a conocer "Mi noche triste", cantándolo por primera vez en el cabaret Moulin Rouge, de Montevideo. Este local era propiedad de Emilio Matos, padre de Gerardo Hernán Matos Rodríguez, compositor de "La cumparsita".
Esta pieza, que con un agregado del pianista Roberto Firpo se transformaría en el más famoso de todos los tangos, también recibió una letra de Contursi, escrita en colaboración con Enrique Pedro Maroni. Nacía así, en 1924, el tango "Si supieras", para enojo de Matos Rodríguez, que al año siguiente escribió, como pudo, otra letra, reponiendo el nombre original, que ya nadie alteraría. En todo caso, la de Contursi-Maroni fue la más frecuentada, cayendo casi en el olvido la de Matos, aunque también hay que decir que en aquellos flojos versos hay muy poco de Contursi.
Volviendo atrás en el tiempo, el letrista aprovechó una actuación montevideana del dúo que integraban Carlos Gardel y José Razzano para acercales "Mi noche triste", que el primero cantó en el teatro Urquiza de la capital uruguaya, para después estrenarlo en Buenos Aires en el teatro Esmeralda. Pero el impacto no fue inmediato, como suele ocurrir con las obras renovadoras. El verdadero éxito le llegó cuando en 1918 fue incluido en "Los dientes del perro", una pieza ligera de José González Castillo y Alberto Weisbach, cantado por Manolita Poli, una actriz de 19 años, hija de padres zarzueleros.
El suceso de su tango impulsa a Contursi a regresar a Buenos Aires, donde se dedica de lleno a la creación teatral, en colaboración con otros autores exitosos del momento. Produce así una serie de sainetes y piezas atractivas para el público, pero que no perdurarán. En los argumentos de las obras intercalaba tangos de su autoría.
Contursi viajó a Europa en 1927, para residir sucesivamente en España y en Francia. Recién volvería en 1932 a Buenos Aires, pocos días antes de morir, en un patético regreso, perdida la razón. Gardel fue uno de quienes en París se encargaron a repatriarlo. En esa ciudad había escrito en 1928, con música de Juan Bautista Deambroggio "Bachicha", uno de sus tangos más conmovedores: "Bandoneón arrabalero", que muestra, quizá como ninguno hasta entonces, la profunda relación afectiva entre dos abandonados: un hombre y un fuelle. Excepcional también es "Pobre paica", que en 1914 ideó para la música de "El motivo", del pianista Juan Carlos Cobián, en el que Contursi se conduele del drama de una prostituta, abatida por el tiempo y la enfermedad.
Filoso, crítico y sarcástico en "Champagne tangó" (música de Manuel Aróztegui), "Ivette" (Julio Roca) y "Flor de fango" (Augusto Gentile), todos de 1914, Contursi no mantendría siempre ese nivel. Quizá deba mencionarse, entre el resto de su producción, al burlesco "La mina del Ford", de 1924 (con Fidel del Negro y Antonio Scatasso), pero sobre todo a "Ventanita de arrabal" (con Scatasso), que escribió en 1927 para su sainete "Caferata" (término lunfardo que designaba al proxeneta).

viernes, 20 de mayo de 2011

Yves Montand


(Monsummano Alto, 1921 - Senlis, 1991) Cantante y actor francés de origen italiano. Su familia había emigrado a Marsella huyendo del fascismo, tras la subida de Mussolini al poder. Maravilloso cantante desde la adolescencia, cuando Edith Piaf lo conoció, se interesó en su carrera y lo ayudó a convertirse en una estrella de la canción. Fue también ella quien le ofreció su primer papel en el cine.

En 1953, cuando sólo era un conocido cantante, pasó al primer plano de la actualidad gracias a su actuación en el filme de Clouzot El salario del miedo (1953). Posteriormente participó en varias películas francesas, europeas y de Hollywood. En los años 60 y 70 se labró fama internacional por sus interpretaciones en filmes de Costa Gavras. Simone Signoret, su esposa, fue también su pareja en muchas películas. Otras películas en que participó fueron El multimillonario (1960); La guerra ha terminado (1966); Z (1967); Vivir para vivir (1967); Círculo rojo (1971); Estado de sitio (1973); El manantial de las colinas (1986).

martes, 17 de mayo de 2011

EDITH PIAF EXITOSA ARTISTA CON UNA VIDA DIFÍCIL Y POLÉMICA


La vida de Edith Piaf (1915-1963) es una historia complicada. Edith Giovanna Gassion nació en 1915, en plena calle de París. Su madre separada y en plena pobreza, dá a luz con la ayuda de un gendarme. También sus padres eran alcohólicos por lo que fue dejada al cuidado de su abuela quien regenteaba un “burdel”. A los cuatro años sufrió de meningitis, la cual le generó una ceguera temporaria.

Ya de adolescente trabajó con su padre viajando con un circo o haciendo acrobacias en las calles. Probó fortuna con el canto callejero, junto a su media hermana Mamone (hija ilegítima de su padre), recogiendo pocas monedas diarias. A los 16 años quedó embarazada, pero su hija Castelle falleció a los dos años de meningitis, además ella quedó imposibilitada

de tener hijos.

En 1935 cuando cantaba en una avenida de París, fue vista por un empresario llamado Louis Lepleé, el cual quedó fascinado y la contrató para que trabajara en su bar, Lepleé fue quien la bautizó como “Piaf”, que significa pequeño gorrión, pues la veía como un pajarito con una poderosa voz.

Leplée la convirtió en una estrella enseñándole a mostrar su lento ante el público; aquel cabaret era además un lugar donde venían muchas celebridades de la capital. Pero su vida nunca fue camino de rosas; al poco tiempo, Leplée, al que ella llamaba “papa” apareció muerto en su despacho. Aquel día no sólo perdió a su amigo y patrón , sino que la policía la trató como sospechosa del asesina.

A partir de este momento ella comenzó a beber y a drogarse de forma infernal, y se acostaba con cualquiera. Edith era de esas mujeres que cuando se enamoran, lo hacen hasta la médula. De esas que, cuando se proponen conquistar a un hombre, olvidan el sentido de la dignidad. Independientemente de las circunstancias en que se produjeran sus relaciones sexuales, Edith probó de todo y gozó con cada uno de sus amantes. La palabra exceso no formaba parte de su vocabulario.

A finales de los años treinta del pasado siglo conoció al letrista Raymond Asso, quien la ayudó a salir de la cloaca en que había convertido su vida. De nuevo volvió a cosechar grandes éxitos gracias a sus canciones más famosas, como Je ne regrette rien, La vie en rose, Les amants de Paris, y otras. Sus éxitos le proporcionaron grandes sumas de dinero que ella derrochaba con sus amantes y ayudando a todo aquel que se lo pidiera.

Pero su gran amor, «el único hombre al que he querido», según ella misma afirmó, fue el boxeador Marcel Cerdan, un marroquí de origen humilde que llegó a convertirse en una gloria nacional para Francia. Se conocieron en París en noviembre de 1945 en un club en el que ella cantaba. Marcel se emocionó con su voz.

El encuentro decisivo no se produjo hasta 1947, en un restaurante francés de Nueva York. Enseguida se gustaron, quedaron para cenar y él se quedó en el hotel de Edith. En marzo de 1948 se produjo un nuevo encuentro. Aunque ambos intentaron ser discretos, porque él estaba casado y tenía tres hijos, un periódico les descubrió.

Cerdan se las arregló para evitar que Marinette, su esposa, rompiera el matrimonio, pero sin dejar a Edith. El 23 de mayo de 1948, Cerdan perdió por primera vez un combate y los periódicos acusaron a Piaf de traerle mala suerte. Sin embargo, sólo fue un revés pasajero y el 21 de septiembre se convirtió en campeón del mundo de los pesos medios.

Ella tenía tal pasión por Marcel que nunca estaba satisfecha y necesitaba tenerlo a su lado en cada minuto de su vida. El llevaba una vida dedicada a su profesión, boxeando por distintos países de Europa, y ella necesitaba su cálida compañía, hasta que un día le rogó por su presencia. Cerdán subió a un avión, del cual no bajaría jamás pues se estrelló en una isla. Edith estuvo a punto de acabar con su vida, pero Momone la vigiló y sedó para evitar otra tragedia.

Cuando Marcel se marchó, Edith volvió a su vida agitada. La menuda parisiense (medía 1,47 m.) fue una devoradora de hombres. En aquellos momentos vivió sendos romances con el cantante Jean-Louis Jaubert y con el actor John Garfield. Entre otros amantes de la cantante se encuentran Eddie Constantinn, Yves Montand, Georges Moustaki y Charles Aznavour. La tensión sexual que le producía el deseo del otro la hacía dormir con los puños cerrados. Le gustaban especialmente los hombres de ojos azules, pero no le hacía ascos a nadie. Sus relaciones siempre eran apasionadas y destructivas. Ella se dejaba abofetear o maltratar por sus amantes, a cambio les era infiel siempre. Quizá la única excepción fue la que hizo con Yves Montand.

En 1958 conoció a Georges Moustaki, con el que mantuvo un al faire que duró algo más de un año. Ella entonces tenía cuarenta y dos y él sólo veintitrés, según Georges tenían una buena relación pero el alcohol y las drogas los separó. Ella se encerraba en su cuarto a tomar cerveza, la que mezclaba con ansiolíticos y anfetaminas. Moustaki fue reemplazado por Douglas Davis un joven pintor.

En 1959 a Edith le diagnosticaron un cáncer, lo que ya no le permitiría recuperarse jamás, e ir debilitándose día a día. Bajo estas circunstancias, un año antes de morir contrajo matrimonio con un peluquero con ambición de carrera en el mundo de la canción, llamado Théo Sarapo que tenía entonces veintiséis años.

Murió en 1963, a su entierro en París, , asistieron más de cuarenta mil personas. Todavía hoy en día se descubren flores frescas en la tumba donde está enterrada, en el cementerio de Pére-Lachaise Fue una mujer que conoció la más terrible de las desgracias, que es estar rodeada de personas que la adoraban mientras ella vivía en la más absoluta de las soledades.

El fin del amor

El 28 de octubre de 1949 se estrelló el avión en el que viajaba Cerdan camino de Nueva York. Allí se encontraba Edith, quien le había apremiado para que se reuniera con ella. En memoria de Cerdan, Edith escribió «La belle histoire d’amour»: «Je n’oublierai jamais /Nous deux, comme on s’aimait /Toutes les nuits, tous les ¡ours, 1... La belle histoire d’amour... 1... La bel/e histoire d’amour... /Pourquoi m’as-tu laissée ? /Je suis seule á pleurer, /Toute seule á chercher...»

La vida de Edith Piaf fue movida y azarosa. Empezando por su nacimiento que fue en una esquina de una calle parisiense, donde su madre, alcohólica, fue atendida por dos policías. La misma Edith, muchos años después, acabaría como su madre tirada en la calle.

En 1951, tuvo un grave accidente de coche en el que se rompió varias costillas. Para aliviar su dolor los médicos le recetaron morfina, pero Piaf se convirtió en adicta y empezó a beber, y como su madre, a recoger hombres en las calles para aliviar su soledad.

Edith, quien estuvo a punto de suicidarse al enterarse de la muerte de Marcel, se volvió a casar dos veces más, pero jamás olvidó a Cerdan ni pudo quitarse de la cabeza que en parte había sido culpa suya.

lunes, 2 de mayo de 2011

Hace 50 años, Evita pronunciaba su último discurso




Estaba muriendo. Y lo sabía. El cáncer y la pasión envolvían la figura delgada y frágil de Eva Perón cuando, hace cincuenta años, el 1° de mayo de 1952, habló por última vez a una multitud desde los balcones de la Casa de Gobierno. Fue entonces cuando prometió salir a las calles, si es que alguien se atrevía a derrocar al entonces presidente Juan Perón, "para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista".

Fue, casi, una declaración de guerra. Y también su despedida, su adiós. Si no fue su testamento político, aquel discurso de hace medio siglo dejó marcada la impronta de una voluntad de hierro, consumida por el fuego inclemente de la enfermedad, que acaso presentía un futuro de sombras para el gobierno peronista. Aquella voz ronca, grave, quebrada por el ímpetu y el ardor, ya no volvería a escucharse: Eva Perón moriría casi dos meses después.

Aquel primer día de mayo, su mala salud ya no era un secreto. A las 7.55 de la mañana, cuando llegó al Congreso, donde Perón iba a inaugurar el 86° Período Legislativo, la recibió una ovación que la hizo tambalear de dicha conmovida. Con un nudo en la garganta, Perón le dedicó en una frase, su "cordial gratitud a una mujer de cuya personalidad no sé qué título merece más el agradecimiento del Presidente de la República".

Pero por la tarde, el protocolo quedó atrás. Además de ser el día de apertura del período parlamentario, se celebraba la Fiesta del Trabajo, una tradición ya casi olvidada, que fue un símbolo de los gobiernos peronistas. La Plaza de Mayo estaba colmada por quienes habían empezado a llegar desde la mañana y desde los barrios más lejanos de la ciudad y del Gran Buenos Aires, que por entonces no era tan grande.

A las 17.46, después de escuchar al secretario general de la CGT, José Espejo, Eva Perón enfrentó los micrófonos emplazados en el balcón de la casa de Gobierno. Vestía una chaqueta gris y una blusa roja. ¿Intuían la multitud y aquella mujer desbordada de pasión que ése era su último encuentro?

El discurso empezó, como siempre, dedicado a "Mis queridos descamisados". También, como siempre, lo centró en la necesidad de defender al gobierno y al presidente "contra los traidores de adentro y de afuera que en la oscuridad de la noche quieren dejar el veneno de sus víboras en el alma y en el cuerpo de Perón." Aliada del lenguaje llano y enemiga de las metáforas pomposas, dijo que esos "traidores" no iban a conseguir su propósito "como no ha conseguido jamás la envidia de los sapos acallar el canto de los ruiseñores, ni las víboras detener el vuelo de los cóndores.".

Después lanzó su legendaria advertencia, dirigida a golpistas en particular y opositores en general: "Yo le pido a Dios que no permita a esos insensatos levantar la mano contra Perón porque ¡guay de ese día! Ese día (...) yo saldré con el pueblo trabajador, yo saldré con las mujeres del pueblo, yo saldré con los descamisados de la patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista."

Hervía de furia. Aquéllos no eran buenos tiempos para el peronismo. En setiembre de 1951, un golpe militar había intentado acabar con el gobierno de Perón y, a ser posible, con el mismo Perón. Lo lideró hacia el fracaso y desde Córdoba el general Benjamín Menéndez. Eva Perón les hablaba a las llagas abiertas que había dejado ese motín. Y quién sabe si no lo hacía con la certeza de que esa aventura militar, que no era el principio del fin del gobierno de Perón, bien podía ser el fin del principio.

En agosto del año anterior, las presiones militares la habían obligado a renunciar a su sueño: ser candidata a vicepresidente. Después, había tenido que apartarse de la escena política acorralada por su mal. Ahora, en cambio, desairaba al cáncer, lo desafiaba, lo provocaba a lo largo de todo un día neblinoso y otoñal, frío y cargado de presagios. Algo quería decir.

"Nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bosta oligárquica y traidora de los vendepatrias que han explotado a la clase trabajadora; porque nosotros no nos vamos a dejar explotar jamás por los que, vendidos por cuatro monedas, sirven a sus amos de las metrópolis extranjeras y entregan al pueblo de su patria con la misma tranquilidad con que han vendido el país y sus conciencias."

A los oídos tediosos e impersonales del globalizado siglo XXI, donde se firman condenas a muerte con tan buena letra, el lenguaje de hace medio siglo suena como de otro mundo. Lo es. Pero en aquel mundo de entonces se entendía con claridad. La mujer que desde los balcones de la Casa Rosada agitaba sus brazos flacos, casi descubiertos por la blusa roja, lo sabía. O al menos lo presentía. Eludió con elegancia hablar de sus males: "Yo, después de un largo tiempo que no tomo contacto con el pueblo como hoy, quiero decir estas cosas a mis descamisados, a los humildes que llevo tan dentro de mi corazón; que en mis horas felices, en las horas de dolor y en las horas inciertas siempre levanté la vista a ellos, porque ellos son puros y por ser puros ven con los ojos del alma (...)"

Se despedía. A su lado, Perón la instaba a redondear. Pero la Primera Dama estaba lanzada a las llamas de su arrebato enfurecido: "Yo quiero hablar hoy, a pesar de que el general me pide que sea breve, porque quiero (...) que sepan los traidores que ya no vendremos aquí a decirle ''Presente'' a Perón como el 28 de setiembre (la fecha del golpe de Menéndez) sino que iremos a hacernos la justicia por nuestras propias manos".

Improvisó durante catorce minutos. A las seis en punto de la tarde, ovacionada, se metió en la Casa de Gobierno. Reapareció media hora después, para coronar a Elda Alicia Costantini, flamante Reina del Trabajo. Un mes después, el 4 de junio, aparecería en público por última vez para acompañar a Perón en el inicio de su segunda presidencia. La leyenda dice que sólo pudo estar de pie en el descapotable presidencial gracias a un arnés, flameando bajo el peso encarnizado de un tapado de piel que la protegía del hielo destemplado de los últimos días de su vida. Murió el 26 de julio. Tenía 33 años.