sábado, 19 de febrero de 2011

ARGENTINO LUNA:UN GAUCHO NOBLE


, nació en los pagos gauchos de General Madariaga, provincia de Buenos Aires. En aquellos montes de tala, en aquellas lagunas, en esa vasta llanura de la pampa verde, seguramente templó la guitarra que lo llevaría a desandar los caminos de la patria y más allá de sus fronteras, Japón, Estados Unidos, Costa Rica, Panamá, Brasil, Uruguay. Hijo de padres campesinos, jamás olvidó la nacencia, es y será siempre un paisano tuyusero, hombre de los montes del Tuyú.

ARGENTINO LUNA llego a la canción, a la copla para quedarse en la memoria de su gente, de su pueblo, su voz y su guitarra ya son parte del paisaje cultural de los argentinos. El largo camino recorrido de su cancionero nos pone frente a un hombre y su destino.

ARGENTINO LUNA, sabe porque canta y sabe a la manera de Violeta Parra que su propio canto es el canto de todos. Más de trescientas canciones grabadas, huellas, milongas, zambas, canciones, triunfos, cifras y poemas entre otros ritmos criollos han hecho nido en la guitarra de este poeta, andariego y soñador.

La radio, la televisión, el disco lo tienen como un consecuente visitante, desde el año 1968 que se inauguró en una sala de grabaciones no ha dejado de hacerlo hasta la actualidad, estos son los títulos de algunos de sus discos. Con guitarra prestada -- perdón , padre -- payador , patrón del canto – cartas de muchos – algo que quería decirte – eterno amante del alba—vida , pasión , casi muerte del gaucho – apenas si soy cantor – soy de un pago tristeza – linda yunta pal arao -- la raíz de mi canto -- un cantor en soledades – por el credo de Atahualpa – en tu homenaje mujer – cuando callas por amor – canto a la Patagonia – por si se te olvida – del algarrobo al ombú – ansia – argentino y bien parido -- razones – me preguntan como ando – el duende de las guitarras – tajo a tajo – la copla es canto del pueblo – el campo también es patria

Con su permiso don Carlos, estos son algunos de los discos grabados por argentino luna en su larga carrera discográfica.

Los Chalchaleros, Ramona Galarza, Alberto Marino, Jorge Cafrune, Hernán Figueroa Reyes, Los Peregrinos, Los Quilla Huasi, Soledad, Alfredo De Angelis, Los Cuatro de Córdoba han llevado al disco obras de este autor. Sería muy difícil enumerar la cantidad de obras de su autoría grabadas por él mismo, desde aquella primera “Zamba Para Decir Adiós”, “Pero el poncho no aparece”, “Mira lo que son las cosas”, “Mire que es lindo su país paisano”, “Todo el amor que te di”, “Me preguntan como ando”, “Que bien le ha ido”, entre otros temas salidos de la pluma de este poeta y cantor de la provincia de Buenos Aires.

Ha recibido los premios CHARRÚA DE ORO, CÓNDOR DE FUEGO, DISCO DE ORO, CARLOS GARDEL, KILMES, APACHETA (en nombre de los pueblos originarios), “SENTIDO DE LA VIDA 2009” (entregado por la escuela de psicoanálisis y logoterapia) junto a Nelson Mandela en Septiembre de 2010 entre otras distinciones; también lleva su nombre el escenario de la Fiesta Del Gaucho en su pueblo natal y ha sido nombrado ciudadano ilustre de General Madariaga.

“He sido y seré habitante de los silencios de mi pueblo, ellos guardan mi cancionero, he sembrado en buena tierra, el corazón de mi gente a hecho germinar la semilla de la copla, canto y seguiré cantando porque ese ha sido el destino que elegí o me eligió, solamente soy, un paisano cantor de los pagos de Madariaga, de allí partí un día para volver mejor, como dijo el poeta”. Esto dice ARGENTINO LUNA mientras sigue andando de pueblo en pueblo, búsquelo en algún escenario o en algún silencio, que allí lo encontrará.

Mariano Mores


Compositor, pianista, director de orquesta y actor argentino nacido en el barrio de San Telmo, de Buenos Aires. Estudió en el conservatorio D'Andrea de su ciudad natal y a los catorce años ya trabajaba en un café de la calle Corrientes. Fue componente del conjunto criollo La Cuyanita, del Trío Mores, con quienes estrenó sus primeras composiciones y pianista junto a Roberto Firpo. En 1948 debutó con su propia orquesta. Entre sus obras destacan, Cuartito Azul (1939) su primer tango; En esta tarde Gris (1941), Tu piel de jazmín (1941), Grisel (1942), Uno (1943), su primer gran éxito junto a Enrique Santos Discépolo; Cada vez que me recuerdes (1944), Cristal (1944), Sin palabras (1946), Tanguera (1947), Cafetín de Buenos Aires (1948), Una lágrima tuya (1949), El Patio de la Morocha (1951) y La Calesita (1953). Mariano Mores formó el sexteto rítmico moderno (piano, bandoneón, guitarra eléctrica, órgano, percusión y bajo), aunque logró sus más grandes éxitos con su orquesta de estilo sinfónico en la que predomina el piano y con ella viajó por todo el mundo. Su música, absolutamente innovadora, hizo escuela en las nuevas generaciones de músicos de tango

domingo, 13 de febrero de 2011

JORGE BARREIRO


Barreiro, nacido en Buenos Aires el 14 de mayo de 1930, debutó en el cine en "Lucía", una olvidada película de 1963, pero fue al año siguiente cuando alcanzó la cúspide de su popularidad a través de "El amor tiene cara de mujer", un teleteatro de Nené Cascallar.

En ese hito de la TV argentina militaban Delfy de Ortega, Rodolfo Bebán, Angélica López Gamio, Bárbara Mugica, Iris Lainez, Norma Aleandro y un jovencísimo e ignoto aún Arnaldo André, entre otras figuras de primera línea.

Su apostura y buen decir le valieron integrar el siguiente intento de Cascallar, "Cuatro hombre para Eva" (1966), un programa nocturno con temática masculina, cuyo cuarteto completaban Rodolfo Bebán, José María Langlais y Eduardo Rudy.

La pantalla chica contó también con él en el "Show Estándar Electric", "Sin palabras", "La historia de Celia Pirán", "Rolando Rivas, taxista", "Papá corazón", "Ese hombre prohibido", "Una promesa para todos", "Novia de vacaciones" y "Stefanía".

También actuó en "El oriental" (1982), junto a Alberto de Mendoza, "Señorita maestra", "No es un juego vivir", "Dos para una mentira", "La viuda blanca", "Amándote", "Esos que dicen amarse" y "Zíngara" (2000), su última intervención.

En el cine se lo vio en "Con gusto a rabia" (1965), "Hotel alojamiento" (1966), "Cuando los hombres hablan de mujeres" (1967), "íEsto es alegría!" (1967), "Matrimonio a la argentina" (1968), "Psexoanálisis" (1968) y "En una playa junto al mar (1971).

Actor versátil, ocupó tanto la comedia como el drama, en títulos que abarcan "Estoy hecho un demonio" (1972), "Siempre fuimos compañeros" (1973), "Los gauchos judíos (1974), "La mamá de la novia" (1978), "Comandos azules" (1979), "Una viuda descocada" (1980), "Los hijos de López" (1980), "Ritmo a todo color" (1980) y "Delito de corrupción" (1991).

En "Estoy hecho un demonio" (1972) estuvo al mando de Hugo Moser, quien dirigió la película inspirada en el tema musical homónimo de Francis Smith, fallecido el pasado febrero.

En "Había una vez un circo", del mismo año, trabajó junto alos payasos Gaby, Fofó y Miliki y hacía de padre de Andrea Del Boca.

Su amistad con Armando Bó determinó que integrara el elenco de varios filmes con Isabel Sarli, "Intimidades de una cualquiera" (1972), "Furia infernal" (1973), "El sexo y el amor" (1974), "Insaciable" (1976), "El último amor en Tierra del Fuego" (1979) y "Una viuda descocada" (1980), la última película de Bó, con Sarli y José Marrone.

También el teatro lo contó entre sus filas, y se recuerda cuando salió "al toro" en 1974 para sustituir a Guillermo Murray, quien había desertado de "Constancia", protagonizada por Mirtha Legrand en el ex teatro Estrellas.

Barreiro actuó también junto a su gran amiga Libertad Leblanc en "Donde duermen dos, duermen tres", y cumplió giras por todo el país junto a figuras como Osvaldo Pacheco, Arnaldo André, María de los Angeles Medrano y María Concepción César.

viernes, 4 de febrero de 2011

Falleció la figura de "Último tango en París" Tenía 58 años. Se consagró junto a Marlon Brando en el film de Bertolucci


La actriz francesa María Schneider, protagonista junto a Marlon Brando del filme "Último tango en París", murió este jueves en París a los 58 años a causa de una larga enfermedad.

La actriz tenía 19 años cuando encarnó la heroína del filme dirigido por el cineasta italiano Bernardo Bertolucci, que se estrenó en 1972 y que causó un escándalo. En los '70 Schneider tuvo problemas con las drogas (cocaína y heroína) y tuvo que afrontar otro escándalo, esta vez más personal todavía, por su relación amorosa con Joan Towsend, hija del dueño de la compañía de alquiler de autos norteamericana Avis. Fue la primera vez que una actriz famosa declaraba mantener una relación con otra mujer. La escena más polémica del film que la consagró fue cuando Brando le colocoba mantena en el ano. "Los efectos de esas escenas se acaban notando tarde o temprano", reconoció años más tarde. "Bertolucci me utilizó. Por aquel entonces, yo era de las que pensaba que el desnudo era bonito. No tenía problemas en quitarme la ropa. Pero Bertolucci me atrapó con sus fantasías para intelectuales", agregó.

miércoles, 19 de enero de 2011

DARIO VITTORI “Para la historia seré un tano laburador”


El cómico había nacido el 14 de setiembre de 1921 en Motecelio (a 15 kilómetros de Roma), bajo el nombre de Melito Dario Espartaco Margozzi. Llegó como un buscavidas a la Argentina y terminó casado con Pierina, que era una de sus compañeras de andanzas y aventuras teatrales. El matrimonio duró 55 años y les dio tres hijas, ocho nietos y dos bisnietos.
Si hubiese muerto en escena, como estuvo a punto de ocurrir, Vittori hubiese estado cerca de sus deseos más íntimos. “Si algo le pido a Dios es que cuando llegue mi hora, me lleven de un escenario a la Chacarita”, dijo en una entrevista del año pasado. El público porteño lo vio por última vez a comienzos del 2000 en el Teatro Regina donde protagonizó junto a Pepe Monje la obra El último ángel, de Bill Davis, con dirección de Manuel González Gil. “Para mí es un desafío –declaró entonces– porque la gente está acostumbrada a reírse conmigo y se va a llevar una sorpresa. Con el cura que voy a hacer en el espectáculo sé que cambio calidad por cantidad, porque haciendo una comedia semanal como hice en televisión durante 25 años no hay tiempo para madurar nada. Allí sólo vale el oficio.”
Vittori tenía un largo oficio, y algunos admiradores impensados, como la actriz China Zorrilla, que ayer lo consideró un maestro del oficio. El Tano debutó profesionalmente con la obra Betina junto a Eva Franco, en el desaparecido Teatro Montevideo. Pero anteriormente había trabajado durante 22 años en conjuntos vocacionales italianos y en el período 1941-1944 se había volcado a la opereta, interpretando durante esa etapa más de 600 obras. A partir de 1963, la televisión le dio una popularidad que siempre lo impresionó. A lo largo de tres décadas, presentó 8000 piezas en diversos ciclos, en su mayoría de autores nacionales que no ingresarán a la historia de la dramaturgia.
Esos 25 años de los que hablaba fueron los que duró, con mínimas interrupciones, el programa “El teatro de Dario Vittori”, que presentaba una comedia por semana, cada domingo en horario nocturno. El actor estaba convencido de que “la gente tenía que terminar el día riéndose para poder levantarse el lunes con el mejor humor posible”. Sin embargo, en los últimos años ya no fue convocado para trabajar en televisión, lo que solía sulfurarlo. “Ahora hay mucho gracioso de cumpleaños, no hay lugar para los actores cómicos. Esta televisión no es para mí”, afirmó al respecto en una entrevista con Página/12. Vittori se indignaba, a veces, viendo a los cómicos que presentaban los programas de Marcelo Tinelli y decía que la mayoría de los que cuentan cuentos por televisión hoy son "cómicos de cuarta".
Del extenso repertorio que presentó en teatros, a los que inevitablemente acudían espectadores que lo conocían por televisión, sus obras favoritas eran Dios salve a Escocia y La Mandrágora. En los últimos años, Vittori había invertido 70.000 dólares en un camión con el que realizaba giras buscando generar plazas de trabajo. En esas giras se formaba una caravana con los actores, que viajaban en una combi, precedidos por un camión que transportaba la escenografía. “Apenas entramos a los pueblos se movilizaba toda la gente para recibirnos como ocurría con los antiguos cómicos de la legua”, solía repetir a sus amigos y familiares,entusiasmado. Vittori se jactaba de pertenecer a una raza de actores que no suspenden la función “aunque sólo haya diez entradas vendidas”.
El derrame cerebral que motivó su internación en el Sanatorio Mitre y una posterior operación, de la que nunca terminó de reponerse, reveló brutalmente a su familia de que los achaques de que se quejaba, sobre todo cuando estaba lejos del escenario, tenían sus fundamentos. Los restos del actor fueron velados ayer durante todo el día, y recibirán sepultura hoy a las 9.30, en el cementerio privado Jardín de Paz. No sería de extrañar que en un lapso más o menos breve algún canal repusiera aquellos programas de un humor que hoy, quizá, parezca hasta inocente, en sus juegos de dobles sentidos, en sus “malas palabras” como máximo efecto gracioso.

Un experto en el arte de hacer reír
Jorge Luz: “Nunca trabajé con Darío pero teníamos una cierta amistad por transitar por los mismos canales. Era un hombre muy italiano, en el sentido de invitar a su casa. El quería estar con gente ‘de la cosa’ a la que agasajaba dándole de comer ya que le gustaba cocinar y lo hacía muy bien. Era un muy buen actor a la hora de componer personajes. Comercialmente hacía una comedia ligera y rápida en la que no había que pensar mucho. Pero también era capaz de conmover haciendo otro tipo de teatro, menos comercial, como lo demostró en las obras Madrágora y Dios salve a Escocia”.

Irma Córdoba: “Trabajé con Vittori en un par de oportunidades (compartiendo elenco en una ocasión y dirigida por él en otra) y siempre me cayó bien su actitud. Era un hombre que se preocupaba mucho por su actuación y por el trabajo de actor, por cosas que tienen que ver ante todo con la profesión que uno ama. Además de haber desarrollado una intensa actividad personal, quisiera subrayar que también se encargó de dar trabajo a mucha gente. Y que muchas veces lo hizo privilegiando a quienes no lo tenían”.

Jorge Barreiro: “Yo tuve el honor de trabajar con él. Hoy me gustaría evocarlo como un gran tipo, un gran luchador, un gran trabajador y, además de todo eso, un actor muy bueno. Era, en este oficio difícil, un tipo que hacía de todo: organizaba giras grandísimas, manejaba él mismo la camioneta, llevaba los muebles y ponía el hombro para que todo saliera bien. Lo vamos a extrañar”.

Amelia Bence: “Aunque nunca pude actuar con él, lo que me hubiese gustado, lo admiraba como actor. Tenía, yo diría, una enorme personalidad, muy expansiva, y una notable capacidad histriónica, bien en la veta italiana”.

China Zorrilla: “Acá a veces hay una tendencia medio nefasta a considerar que los cómicos son actores menores. Yo me divertí mucho viendo a Darío por televisión, y en un punto me parece que sería hora de que todos nos demos cuenta de que no hay nada más difícil para un actor que hacer reír”.

Darío Lopérfido: “Quisiera hacer llegar mis condolencias a la familia, ante todo. Fue un hacedor de relevantes éxitos en cine, teatro y televisión, que lo ubicaron como uno de los actores de comedia más identificados con el gusto popular”.

ELIAS ALIPPI Revista Antena Nº27 de noviembre de 1941


Un artículo que leemos en un viejo ejemplar de Antena nos reporta noticias sobre Elías Isaac Alippi (1883-1942), a quien hoy se lo recuerda fundamentalmente como actor, pero que también fuera autor, director y empresario. Vinculado desde muy temprano con el tango, fue también autor de algunos y, según varios testimonios, llegó a ser uno de los mejores bailarines de su tiempo.

Revista Antena Nº 27 de noviembre de 1941 – Página 28, sección “Cine al día”. Artículo sin firma. “Elías Alippi se encuentra enfermo”. Una enfermedad, que si bien no reviste suma gravedad, es probable que obligue a efectuar un cambio en el elenco de la primera película de Artistas Argentinos Asociados. Elías Alippi, una de las columnas de esta novel y simpática entidad deberá guardar cama por una temporada lo que le impedirá, posiblemente, animar el rol que se le había asignado en la película “La guerra gaucha”, la extraordinaria obra de Leopoldo Lugones que ha sido adaptada convenientemente por Ulises Petit de Murat y H. Manzi. Es lamentable esta forzosa deserción por muchos motivos. Sobre todo en tre [sic] sus compañeros de trabajo ya que es bien sabido que entre Enrique Muiño, Ángel Magaña, Francisco Petrone y Elías Alippi más que un contrato de sociedad los une una verdadera amistad. También por otra parte les va a resultar muy difícil encontrar un reemplazante digno de la categoría de ese gran actor. Pero lo primordial, por ahora, es que Elías Alippi se reponga debidamente y entonces, para la segunda película de A. A. A., verlos a toods [sic] reunidos con el optimismo y la alegría que animan todos sus actos.

Esta noticia de Antena intentaba ser optimista hacia un personaje muy querido por el público y por los colegas como lo era Alippi. Pero lo cierto es que tan gravemente enfermo estaba que la recién creada empresa Artistas Argentinos Asociados, de la que Alippi era socio, debió modificar sus proyectos, lanzando como primera producción una película en donde este actor no tuviese cabida. Por ello, se rodó primero “El viejo hucha” (dir.: Lucas Demare), basándose en la obra teatral de Darthés y Damel.

El 3 de mayo de 1942, menos de seis meses después que apareciera esta nota, Elías Alippi falleció. Recién entonces se realiza “La guerra gaucha” (dir.: Lucas Demare), que se estrena en el cine Ambassador el 20 de noviembre.

martes, 4 de enero de 2011

Juan Carlos Altavista: el genial observador



Atravesando callecitas empedradas, en una plazoleta a pasos del andén de la estación Borges del Tren de la Costa, en el barrio de Olivos, su imagen continúa intacta. Con su sombrero inclinado y su cara bonachona, aún resuenan las frases de un personaje bien argentino. "Cuando salís a la calle –solía decir- sos de la gente…" Y, quizás sin imaginárselo, logró ser parte de ella gracias al monolito que se alzó allí en su honor. Fue el 20 de julio de 1994, que la Municipalidad de Vicente López decidió inmortalizarlo: "A Juan Carlos Altavista, inolvidable vecino y amigo de esta ciudad."

El monumento lo recuerda con su estampa de Minguito Tinguitela. Y quienes lo conocieron aseguran que su bondad y humildad las llevaba dentro y fuera del escenario. Sin embargo, todavía no se sabe si Juan Carlos hizo famoso a Mingo o fue el mismo personaje el disparador de una gran carrera actoral.

Altavista incursionó como actor a los 16 años. Fue en ese tiempo, que compuso su primer papel en la pantalla grande. A lo largo de su profesión, filmó sesenta películas. Pero fueron sus apariciones en la televisión las que lo llevaron a escalar a la cima del éxito. Los hermanos Sofovich, Gerardo y Hugo, le abrieron las puertas del ciclo "Operación Ja Ja", que se emitía por canal 11. No obstante, ocupar una silla en el histórico programa televisivo "Polémica en el bar" fue el súmmum para él. Quienes vivieron en esa época, difícilmente puedan olvidar su participación en aquella mesa redonda (que aún hoy existe), en donde Minguito reflejaba la imagen de un tipo de barrio, que hacía brillar al humor sano y al retruque ingenioso.

Ese personaje había nacido de la mano de Juan Carlos Chiappe, para la radio, en momentos donde reinaban los radioteatros. Tras el fallecimiento del autor de Mingo, el escritor y periodista Roberto Peregrino Salcedo, tomó la posta y, durante diecisiete años, fue libretista del actor.

Pero más allá de los libretos, la espontaneidad que poseía era única. Altavista fue ante todo, un gran observador. En las calles de su país prestaba atención a los gestos y costumbrismos de los vecinos. Luego, copiaba algunos, inventaba otros. Sus últimos tiempos los pasó en Olivos. Allí, observaba a la gente. A esa misma gente que hoy lo recuerda por esas callecitas empedradas y, por lo bajo, lo saluda como él habitualmente lo hacía: "¿qué hacé tri tri?"

Altavista, paradójicamente, se fue un día del amigo. El 20 de julio de 1989. Y, desde ese momento, siempre hay alguien que se identifica con su personaje. Millones de papelitos en los bolsillos, el clásico escarbadientes, las pantuflas a cuadros, una camisa fuera del pantalón, que dejaba escapar un cinturón, o la confusión al pronunciar un nombre extranjero…

- "Esa película donde trabaja Mike Coquito"

- "¡Michael Keaton, mamá! Parecés Minguito…"